Muerte que deambulas solapada por mis días
¡Ya no te escondas!
Dejaste de amedrentarme
Aprendí a despedir lo perdido
a aceptar lo deseado que no llega
¡Ya no te temo!
En cada fracaso te presentas,
en cada adiós, cada partida
en cada error, en cada olvido
Muerte que me salvas hoy de mi mediocre destino
¡Mírame a la cara!
¡No quiero detenerte!
Hagamos un trato:
Tú que me ayudas a vencer el sinsentido
Tú que me inspiras a detener las horas
Tú que me recuerdas la finitud de las cosas
Tú que me enseñas que el mañana es morada de la duda
que el pasado es morada de la culpa
Ayúdame a descomponer mis penas
Pudre mi desolación, mis inseguridades
Muéstrame como vivir sólo en el presente
Y yo te prometo no pretender inmolarme
nutrir con mis restos
dejar huella marcada
entregarme mansa a tus brazos
para renovarme
para renacer entre tus tumbas

Eres lo más seguro que tengo
Muerte compañera y maestra
Eres cierre necesario
deseado, proclamado
a veces temido
Eres vacío
transformación, oportunidad
Eres parte de mi vida

Muerte, sigilosa muerte
esfuma mi alma marchita
derriba los tapiales necios de este mundo adormecido
absorbe su gélida indiferencia
acaba con mi dolor terminal
con mi insomne espera

El sol se colará en este cementerio
Aparecerá el amor
tu complemento

Sandra Defrancesco

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