Algo susurraron las amapolas y murmuraron los geranios, tan bajito que no pudimos escucharlos. Sospechosa se mostraba la luna…pero estábamos tan apurados tratando de ganarle al tiempo que no la vimos. El tiempo se detuvo y abandonó la carrera y nos dejó con inercia, una inercia que nos hizo tambalear todas las costumbres y desordenar todas las estanterías de ideas.
Ahora miramos fijo sin prisa por las rendijas de las ventanas…y se abren preguntas y sentimos las rosas aromar a través de los cristales. Dialogamos con el viento y le suplicamos sea nuestro mensajero. Nadie será ya quien era. Nada quedará en su sitio. Eso sí…estarás, estaré más atentos.

Sandra Defrancesco

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s